Ácaros del polvo: los invisibles habitantes de tu cama
16 Jun 2025
🔬 Ficha científica del ácaro del polvo
🪳 Nombre común: Ácaro del polvo
🧬 Nombre científico general: Dermatophagoides pteronyssinus
📌 Orden: Sarcoptiformes
🔎 Tamaño: Entre 0.2 y 0.4 milímetros (invisible al ojo humano)
🌬️ Ambiente ideal: Lugares cálidos, húmedos y con abundante piel muerta
🧐 ¿Por qué es tan especial?
- Invisible pero omnipresente: No lo puedes ver sin microscopio, pero pueden haber miles en tu almohada.
- Se alimenta de nosotros: Literalmente come restos microscópicos de piel humana que caen a diario.
- Causa alergias: Sus heces y partes del cuerpo son una de las causas más comunes de alergia respiratoria.
- No muerde ni pica: Aunque da miedo pensarlo, no es un parásito, sino un comensal oportunista.
- Reproducción veloz: Una hembra pone de 60 a 100 huevos durante su vida, lo que permite poblaciones enormes en poco tiempo.
🔄 Ciclo de vida
🐣 Huevos: Ponen sus huevos en fibras textiles o hendiduras del colchón.
🪲 Larva: Pasa por varias fases de muda.
🕷️ Adulto: Vive alrededor de 2 a 3 meses. En ese tiempo puede producir miles de micropartículas alergénicas.
🛏️ El ácaro del polvo: el huésped que no sabías que tenías
A diferencia de otros intrusos que entran volando por una ventana, los ácaros del polvo ya viven dentro de tu casa, especialmente donde hay calor, humedad y piel muerta. No necesitan ser vistos para estar presentes: basta con tu colchón, tu cobija y tus alfombras.
Estos diminutos arácnidos no pican, no muerden ni succionan sangre. Pero eso no significa que sean inofensivos. Sus excrementos y exoesqueletos, al secarse, se dispersan por el aire y pueden ser inhalados, causando estornudos, congestión nasal o crisis asmáticas en personas sensibles.
Lo inquietante es que son imposibles de eliminar por completo. Incluso con limpieza diaria, pueden resistir en rincones microscópicos, escondidos entre las fibras del colchón o los poros de un peluche.
A pesar de su fama, los ácaros del polvo no son enemigos en el sentido tradicional. Son parte del ecosistema doméstico y cumplen su papel reciclador. Pero entender cómo viven —y cómo reducir su presencia— es clave para dormir mejor y respirar tranquilo.