Visiones del más allá y experiencias cercanas a la muerte: Cristianismo, Budismo e Hinduismo desde la ciencia
11 Jun 2025
¿Y si la muerte dio origen a Dios? Ciencia, evolución y religiones
Introducción
La humanidad ha imaginado el “más allá” de diversas formas: para los cristianos es el Cielo con Dios y un Juicio Final de nuestras vidas; para budistas e hinduistas, el destino tras la muerte implica reencarnación en este mundo o la liberación espiritual. Curiosamente, personas de distintas culturas que han estado al borde de la muerte suelen relatar vivencias sorprendentemente similares: una luz brillante al final de una oscuridad, una profunda sensación de paz, la impresión de salir del cuerpo y encontrarse con seres o familiares fallecidos, una “revisión de la vida” en panorámica y una extraña alteración del tiempo scientificamerican.com mdpi.com. Estas experiencias cercanas a la muerte (ECM) plantean una pregunta fascinante: ¿acaso las descripciones religiosas del más allá nacieron de interpretaciones culturales de este fenómeno neurológico universal? A continuación, examinamos las visiones del más allá en el Cristianismo, el Budismo y el Hinduismo, comparándolas con los elementos comunes de las ECM. También exploramos evidencia científica de cómo el cerebro moribundo produce estas vivencias y cómo pudieron inspirar creencias antiguas sobre el cielo, el ciclo de reencarnaciones o la iluminación espiritual.
Una pintura del siglo XVI, “El ascenso de los bienaventurados” de Hieronymus Bosch, muestra almas guiadas por ángeles a través de un túnel hacia una luz divina. Sorprendentemente, este motivo visual –un túnel oscuro que conduce a una luz radiante– coincide con innumerables relatos modernos de ECM
guide-collective.com. Esto sugiere que la idea de un camino luminoso al Cielo existía siglos antes de popularizarse el término “experiencia cercana a la muerte”.
Elementos comunes de las ECM y su explicación neurocientífica
Investigaciones contemporáneas han documentado un patrón consistente en las ECM alrededor del mundo near-death.com psyche.co. Aunque no todos los sobrevivientes de muerte clínica experimentan todos los elementos, suelen reportar varios de los siguientes aspectos característicos near-death.com scientificamerican.com:
- Luz brillante: sensación de atravesar oscuridad (a veces mediante un túnel) hacia una luz intensa y acogedora near-death.com scientificamerican.com. Muchos experimentadores describen esta luz como amorosa o divina. En contextos religiosos, suele interpretarse como la presencia de Dios, Jesús, un ángel o alguna deidad de luz near-death.com near-death.com.
- Sensación de paz y ausencia de dolor: desde el inicio de la ECM, la persona siente una gran calma, bienestar y alivio del dolor físico scientificamerican.com. A menudo hay euforia o dicha indescriptible. Esta profunda paz se asemeja a las descripciones religiosas del cielo o del estado de nirvana, donde no existe el sufrimiento. Neurobiológicamente, se ha propuesto que la liberación masiva de endorfinas o dopamina en el cerebro moribundo podría generar esta sensación de beatitud pmc.ncbi.nlm.nih.gov.
- Separación del cuerpo (experiencia extracorporal): muchos refieren que su conciencia se desprende del cuerpo físico, a veces flotando por encima y observando la escena de reanimación clínicamente near-death.com scientificamerican.com. Esta salida del cuerpo coincide con la noción religiosa del alma separándose al morir. Desde la ciencia, se asocia con disociación y actividad anómala en la unión temporoparietal del cerebro, región implicada en la percepción de uno mismo en el espacio pmc.ncbi.nlm.nih.gov.
- Encuentros con “seres” o presencias: es común la sensación de no estar solo. Los pacientes relatan encontrarse con familiares fallecidos que los reciben, con figuras espirituales o con un “Ser de Luz” de amor indescriptible christianscholars.com near-death.com. La identidad de este Ser de Luz varía según la cultura: muchos cristianos lo identifican con Dios o Cristo, mientras que un budista podría interpretarlo como un bodhisattva iluminado, y un hindú como Yama u otra deidad near-death.com near-death.com. Este hallazgo sugiere que la cultura proporciona el marco simbólico para entender una presencia luminosa universal en las ECM.
- Revisión panorámica de la vida: en etapas avanzadas de la ECM, a menudo el individuo vive un repaso rápido y vívido de sus experiencias vitales, como si su vida entera “pasara frente a sus ojos” scientificamerican.com near-death.com. Durante esta revisión de la vida, las personas suelen percibir no solo sus actos, sino también el efecto moral de sus acciones en otros, acompañado de una especie de juicio o aprendizaje instantáneo mdpi.com mdpi.com. Muchos reportan que durante esta panorámica “el tiempo no existe” o todo ocurre en un instante fuera del tiempo normal mdpi.com. Esto refleja una alteración profunda del tiempo y el espacio, otro rasgo típico de las ECM
scientificamerican.com near-death.com. Neurológicamente, la revisión vital podría originarse por una activación súbita y coordinada de redes de memoria en un cerebro agonizante –por ejemplo, la ciencia ha observado estallidos de ondas gamma (asociadas a memoria y conciencia) justo en el momento de la muerte clínica
news.louisville.edu news.louisville.edu– lo que sugiere que el cerebro podría orquestar un “último recuerdo” de la vida al morir.
Estos elementos de la ECM pueden explicarse, al menos en parte, mediante procesos neurofisiológicos del cerebro moribundo. Lejos de ser alucinaciones totalmente aleatorias, las ECM parecen corresponder a reacciones biológicas programadas ante la falta de oxígeno o el extremo estrés cerebral. Por ejemplo, la visión en forma de túnel podría resultar de la pérdida de visión periférica debido a la isquemia (falta de riego sanguíneo) en la retina y el córtex visual, provocando una percepción de “oscuro con centro luminoso”
pmc.ncbi.nlm.nih.gov scientificamerican.com. La sensación de flotar fuera del cuerpo ha sido vinculada a la disrupción del lóbulo parietal y otras regiones que integran la conciencia corporal pmc.ncbi.nlm.nih.gov. La luz intensa y visiones vívidas podrían relacionarse con una activación anómala del sistema visual durante un estado similar al sueño REM o por liberación de neurotransmisores al morir pmc.ncbi.nlm.nih.gov. Del mismo modo, la euforia y paz concuerdan con la inundación de endorfinas o dopamina como mecanismo natural para mitigar el trauma del cuerpo agonizante pmc.ncbi.nlm.nih.gov. La revisión panorámica indica una súbita sincronización de redes neuronales de memoria –un estudio reciente registró en un paciente moribundo patrones cerebrales de ondas gamma asociados a recuerdo autobiográfico, lo que apoya la idea de un “repaso final” orquestado por el cerebro news.louisville.edu news.louisville.edu–. En conjunto, para la neurociencia las ECM “encajan dentro del marco convencional” del funcionamiento cerebral, por más trascendentes que subjetivamente parezcan pmc.ncbi.nlm.nih.gov. Esto no descarta su profundidad emocional o significado personal, pero sugiere que mecanismos cerebrales universales podrían generar experiencias interpretadas como espirituales en el umbral de la muerte.
Ahora bien, el hecho de que diferentes culturas reporten temas muy parecidos en sus ECM –túneles, luces, paz, seres guía, juicios de vida– y que esas mismas imágenes aparezcan en las mitologías del más allá de religiones distantes entre sí, abre la posibilidad de que las ECM sean la raíz experiencial de muchas creencias sobre la vida después de la muerte psyche.co psyche.co. Exploraremos esta correspondencia en el Cristianismo (como ejemplo de tradición abrahámica), en el Budismo y en el Hinduismo, analizando hasta qué punto sus nociones de “cielo”, “juicio”, “reencarnación” o “iluminación” reflejan los fenómenos reportados en ECM –y si dichas religiones habrían interpretado culturalmente esas vivencias neurobiológicas como encuentros con lo divino.
Cristianismo: Cielo e Juicio Final a la luz de las ECM
En la doctrina cristiana tradicional, tras la muerte el alma comparece ante Dios. La escatología cristiana describe un Juicio en el que se evalúan las obras de la vida, seguido del destino eterno: la gloria celestial para los justos o la condena infernal para los pecadores. El Cielo se concibe como un lugar de luz radiante, paz perfecta y comunión con Dios y sus ángeles, donde “no habrá más dolor ni lágrimas” –un estado de dicha semejante a la paz que relatan los sobrevivientes de ECM. De hecho, los elementos centrales de las ECM guardan paralelos evidentes con estas creencias:
- La Luz del Cielo: Muchos cristianos que han tenido ECM interpretan la intensa luz brillante que vieron como la presencia de Dios o de Cristo recibiéndolos
near-death.com. Las Escrituras describen a Dios como “luz inaccesible” y a Jesucristo diciendo “Yo soy la luz del mundo”, y notablemente en innumerables ECM el Ser de Luz transmite un amor incondicional que encaja con la idea del amor divino near-death.com near-death.com. Incluso personas antes ateas, tras su ECM con un ser luminoso, concluyen haber estado ante Dios psyche.co psyche.co. Desde el cristianismo se podría afirmar que estas almas vislumbran efectivamente el resplandor celestial. La ciencia, en cambio, sugiere que esa luz podría originarse en la actividad neural remanente en la corteza visual scientificamerican.com, pero la interpretación que hace el sujeto –moldeada por su fe– le da el significado de “luz divina”. - Encuentro con guías y familiares: Las ECM en contexto cristiano suelen incluir visiones de figuras religiosas: ángeles custodios, santos o el mismo Jesús que conforta al alma en tránsito near-death.com near-death.com. También es frecuente que el moribundo vea a sus parientes difuntos esperándolo en una especie de recepción afectuosa
christianscholars.com. Esto recuerda la promesa cristiana de reunirse con los seres queridos en el Cielo. Por ejemplo, en casos documentados, niños clínicamente muertos mencionaron haber sido sostenidos por “Jesús y los ángeles” durante su ECM, antes de volver a la vida
near-death.com. Tales visiones refuerzan la convicción religiosa de que el alma no está sola al morir, sino amparada por una comunidad espiritual. Los estudios señalan, sin embargo, que la identidad específica de los seres vistos refleja el trasfondo cultural: un cristiano ve figuras cristianas, mientras que un hindú podría ver deidades hindúes, aunque el rol acogedor sea análogo near-death.com mdpi.com. - Paz y “Cielo” temporal: Numerosos testimonios de ECM describen haber ingresado en un “reino de increíble belleza y paz”, a veces con prados, música celestial o una ciudad de luz christianscholars.com. Los cristianos identifican espontáneamente este lugar con el Cielo o el Paraíso prometido near-death.com. Un ejemplo de 1881: un indígena americano llamado Squ-sacht-un relató que, tras “morir”, fue llevado a una casa luminosa donde experimentó “un mundo hermoso y resplandeciente” lleno de paz y consuelo psyche.co. Dijo que “vio una gran luz en su alma de esa buena tierra”, interpretando claramente que había vislumbrado el Cielo cristiano psyche.co. Desde la perspectiva científica, esta vivencia beatífica podría ser una construcción onírica del cerebro bajo estrés extremo, pero el contenido –un paisaje paradisíaco– coincide con siglos de iconografía cristiana del Cielo. De hecho, la pintura medieval de Bosch mostrada arriba sugiere que la idea de un tránsito de almas por un túnel hacia la luz celestial ya estaba presente en la cristiandad del siglo XVI guide-collective.com, mucho antes de que la medicina moderna documentara ECM. Esto indica que experiencias viscerales de proximidad a la muerte ya habrían influido en la imaginación religiosa europea, consolidando la imagen del alma ascendiendo a la luz divina.
- Juicio y revisión de la vida: El Juicio Final en la teología cristiana (y el juicio particular al morir, según la doctrina católica) implica que todos nuestros actos serán expuestos ante Dios. Llama la atención la semejanza con la revisión panorámica que ocurre en ECM: las personas reviven sus buenas y malas acciones, acompañadas de una comprensión moral profunda –una especie de “juicio” inmanente donde ellos mismos sienten el peso ético de sus hechos mdpi.com
mdpi.com. Un famoso experimentador lo describió así: “Toda mi vida hasta el presente pareció desplegarse ante mí en una revisión tridimensional… cada evento acompañado por una consciencia del bien o mal y un entendimiento de causa y efecto… percibí incluso los pensamientos de cada persona involucrada, sintiendo cómo mis actos les habían influido… y durante toda la revisión se enfatizaba la importancia del amor” mdpi.com mdpi.com. Esta vivencia refleja la esencia del juicio cristiano (una evaluación moral completa) pero con una diferencia: no aparece un Dios externo dictando sentencia, sino que la persona experimenta una especie de juicio interior o ante una Presencia de Luz que le muestra la verdad de su vida. Algunos teólogos han notado que las ECM sugieren un juicio misericordioso y educativo más que punitivo, lo que ha generado debates sobre si en el más allá podría haber oportunidad de arrepentimiento tras ver la propia vida
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christianscholars.com. Para la ciencia, esta “evaluación” es producto de la memoria y las emociones intensificadas en un cerebro bajo crisis
pmc.ncbi.nlm.nih.gov; pero es fácil ver cómo en contextos religiosos se entiende como un Juicio ante lo divino. De hecho, en la historia citada de Squ-sacht-un, él contó que en la casa luminosa vio una fotografía suya que revelaba todas sus malas acciones, y observó a gente conocida sufriendo en un horno (una imagen de castigo que evoca el infierno)
psyche.co. Luego se encontró con Dios, quien le dio a elegir entre regresar a la Tierra a predicar o ir al infierno
psyche.co. Este testimonio muestra claramente elementos cristianos –evaluación de pecados, visión del infierno, encuentro con Dios– reproducidos en una ECM, reforzando la creencia en la realidad literal del Juicio y el más allá cristiano. - Cielo e infierno “temporales” en ECM: Si bien la mayoría de ECM reportadas son positivas (tipo celestiales), también existen ECM angustiosas o “infernálicas” donde la persona siente terror, oscuridad opresiva o visiones de regiones de sufrimiento
mdpi.com. Algunos han contado experiencias de caer en un vacío tenebroso o de ver criaturas amenazantes, hasta que algo los rescata. Estos relatos minoritarios recuerdan las descripciones del Infierno cristiano –separación de Dios, tinieblas, tormento–. Ejemplos históricos: en textos medievales europeos hay “visiones del más allá” narradas por monjes o laicos que “murieron” y volvieron, describiendo no solo maravillas celestiales sino también horribles castigos en el Infierno, lo cual influyó en la religiosidad popular de la época. Es plausible que algunas de esas historias medievales fueran ECM reinterpretadas religiosamente. En suma, las ECM aportan “evidencias” que para muchos creyentes confirman su fe en el cielo y el infierno, mientras que para la ciencia son manifestaciones de la mente. No es casual que coincidan: el núcleo de la experiencia (luz, paz o terror, evaluación moral) es común, pero su forma se adorna con las imágenes aprendidas (ángeles o demonios, Dios o vacío)
mdpi.com.
En conclusión, en la tradición cristiana las coincidencias entre ECM y la doctrina del más allá son notables: la Luz amorosa vista en ECM se asocia al Dios luminoso de la Biblia
near-death.com; la paz y belleza indescriptibles encajan con la promesa del Paraíso; los encuentros personales con Jesús o ángeles reflejan la creencia de una guía divina en la muerte; la revisión de la vida interna se asemeja al Juicio de nuestras almas; y hasta las pocas ECM negativas evocan el Infierno. Desde una perspectiva científica, es posible que el proceso neurológico universal subyacente a las ECM haya proporcionado el sustrato empírico sobre el cual los creyentes construyeron, reforzaron o “confirmaron” las imágenes del Cielo y el Juicio Final
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psyche.co. Esto no le resta importancia a la fe, pero sugiere que muchos componentes de la visión cristiana del más allá podrían tener un origen en experiencias humanas reales (aunque fisiológicas), vividas en momentos cercanos a la muerte y luego transmitidas como revelaciones espirituales.
Budismo: Bardo, reencarnación e iluminación en las ECM
En el Budismo, particularmente en las escuelas Mahayana y Vajrayana, la muerte no es un punto final sino una transición dentro del ciclo de samsara (nacimiento, muerte y renacimiento). El objetivo último es escapar de ese ciclo alcanzando la iluminación o nirvana –un estado de liberación fuera de toda ilusión mundana. Entre la muerte y el renacimiento, varias tradiciones budistas describen estados intermedios llenos de visiones mentales: por ejemplo, el bardo enseñado en el Budismo tibetano es un periodo posterior a la muerte donde la conciencia del fallecido experimenta fenómenos visuales y auditivos que pueden determinar su próxima reencarnación o su liberación. Sorprendentemente, textos budistas antiguos describen escenarios muy afines a las ECM modernas:
- El Bardo Thödol (conocido como El Libro Tibetano de los Muertos) aconseja al moribundo reconocer una “luz clara” que se manifestará al momento de la muerte. Según este texto, al morir todos los seres encuentran un resplandor blanco deslumbrante –la Luz Clara de la Realidad– que es en sí la mente iluminada o naturaleza búdica primordial. Si el individuo logra identificarse con esa Luz sin temor, puede fundirse en ella alcanzando la liberación (nirvana); pero si siente apego o miedo, la Luz se desvanece y la conciencia entra a fases posteriores del bardo
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digital.library.unt.edu. Muchas ECM relatan precisamente entrar en una luz brillante y sentir una unidad y paz absolutas, lo cual ha sido comparado con una experiencia momentánea de nirvana. Un estudio señala “muchas similitudes con los informes modernos de ECM, incluyendo oír un sonido, moverse a través de la oscuridad hacia la luz, experiencias fuera del cuerpo, deidades celestiales o infernales en el paisaje, e incluso revisión de la vida con juicio” en las enseñanzas tibetanas
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digital.library.unt.edu. Es notable que en la cosmología tibetana aparezca un elemento de revisión y juicio: se menciona que hacia el final del bardo, si no se ha alcanzado la liberación, la conciencia experimenta una especie de juicio simbólico de sus acciones pasadas. Tradicionalmente se habla del Señor de la Muerte (Yama) sosteniendo un espejo del karma donde el difunto ve reflejados sus actos buenos y malos. En el contexto budista, Yama no es un Dios supremo sino una proyección del propio karma. Aun así, la imagen de una entidad que muestra la vida pasada para el juicio se alinea con lo que ocurre en muchas ECM (la panorámica vital)
digital.library.unt.edu. La diferencia es que el Budismo interpreta esto como un proceso mental interno ligado al karma, mientras que un cristiano lo vería como juicio de Dios. En cualquier caso, la correspondencia de detalles –ruido inicial, túnel de oscuridad, luz intensa, seres y visiones celestiales/infernales, repaso de la vida– entre el Bardo Thödol tibetano y las ECM modernas es asombrosa
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digital.library.unt.edu. - Encuentros con seres y deidades: Durante el bardo, según la tradición tibetana, al fallecido se le aparecen primero deidades pacíficas y luego deidades airadas, que en realidad representan manifestaciones de su propia mente iluminada u ofuscada. Estas visiones pueden ser aterradoras si no se comprenden, llevando eventualmente al renacimiento. Del mismo modo, en ECM de individuos budistas se han reportado encuentros con figuras coherentes a su cultura: por ejemplo, un monje budista en una ECM no identificó al Ser de Luz como “Dios” sino como un bodhisattva luminoso que le guiaba
near-death.com. Existen relatos de practicantes tibetanos llamados déloks, quienes aparentemente “murieron” durante días y luego revivieron contando sus viajes por reinos infernales y celestiales bajo guía de deidades, muy en línea con las creencias budistas. Estas narraciones de déloks del Tíbet premoderno son básicamente ECM interpretadas religiosamente: la persona describe haber ido con una divinidad guardiana que le muestra diferentes planos de existencia (al estilo de un recorrido por el cielo y el infierno), viendo cómo las acciones de la gente determinan su destino en próximas vidas
digital.library.unt.edu. Al regresar, el délok suele transmitir mensajes morales de las deidades a los vivos. Esto se parece a ECM donde la persona vuelve transformada espiritualmente y a veces con “mensajes” (e.g. “debes vivir con más amor”). La cultura budista tibetana validó estos relatos integrándolos en su visión del más allá, lo que evidencia cómo una experiencia posiblemente neurofisiológica terminó nutriendo la simbología religiosa. - Reencarnación y regreso: A diferencia del Cristianismo, en el Budismo no hay un destino eterno fijo tras una sola vida, sino un flujo continuo de existencias. En las ECM, la persona regresa a la vida terrenal, muchas veces tras sentir que “no era aún su hora” o recibir la indicación de volver, sea de un ser luminoso o por recordar a sus seres queridos. Esto encaja conceptualmente con la idea budista de que, si no se ha logrado la iluminación, la conciencia debe retornar a un nuevo nacimiento. En algunas ECM asiáticas se ha relatado explícitamente la escena de ser llevado ante un tribunal en el Más Allá (similar a la corte de Yama en el folclore hindú-budista) y que se descubra una equivocación de identidad –que aún no era el turno de esa persona de morir– por lo que la envían de vuelta a su cuerpo
med.virginia.edu. Por ejemplo, investigaciones en India documentaron casos donde el afectado dijo haber sido escoltado por dos “mensajeros” ante un juez de la otra vida (identificado con Yama), quien verificó registros y ordenó regresarlo porque se habían confundido de persona
med.virginia.edu. Estas narrativas son claramente moldeadas por la creencia en un administrador kármico, pero la situación esencial –una muerte temporal con retorno porque “no tocaba todavía”– es común en ECM occidentales también, solo que estas últimas lo atribuyen a que Dios les devolvió o a que tenían aún una misión. En el contexto budista/hindú, la interpretación recae en la continuidad kármica y la reencarnación: la persona no murió en realidad, su karma restante la trajo de vuelta a seguir viviendo. - Alteración temporal y estado mental: Muchas ECM mencionan que en ese otro estado el tiempo estaba detenido o era irrelevante, y que todo parecía más real que la realidad. En la filosofía budista, particularmente en experiencias meditativas profundas, se describe la atemporalidad y la disolución de las dimensiones habituales. Un maestro budista contemporáneo, Yongey Mingyur Rinpoché, vivió una ECM durante un infarto en su retiro de meditación, y relató cómo su entrenamiento meditativo le permitió mantenerse consciente mientras su cuerpo se apagaba: experimentó una inmensa claridad y paz en la cercanía de la muerte, confirmándole las enseñanzas sobre la mente y la impermanencia
nalandawest.org. Rinpoché consideró esa vivencia como una oportunidad de práctica y la describió no con lenguaje sobrenatural, sino en términos de conciencia y vacuidad –aunque esencialmente sus descripciones de luz y gozo interior concuerdan con ECM típicas. Esto ejemplifica cómo el marco budista interpreta la ECM no como “ir a cielo o infierno” literal, sino como un evento de la mente que puede conducir a insights sobre la naturaleza última (la vacuidad luminosa de la mente). Aún así, esos insights terminan reforzando la creencia en estados póstumos: para el Budismo tibetano, lo que pasa en el bardo es real en el sentido de que influye en la liberación o el renacimiento, y las ECM serían atisbos de ese proceso.
En síntesis, el Budismo –especialmente en sus expresiones tibetanas y Mahayana– contiene una elaborada cartografía de la experiencia post-mortem que calza notablemente con los reportes de ECM. La luz brillante y clara del bardo se refleja en las ECM de luz
digital.library.unt.edu; la sensación de paz y unidad se asemeja al estado de nirvana momentáneo o a la dicha de las Tierras Puras (como la de Amitabha en el Budismo de la Tierra Pura, donde textos del siglo VIII relatan a personas revividas describiendo palacios dorados y seres benevolentes, muy parecidos a ECM)
psyche.co; los encuentros con seres/guías se traducen en budismo como visiones de budas, bodhisattvas o emisarios kármicos; la revisión de vida y juicio concuerda con la noción de karma inexorable reflejado ante la conciencia
digital.library.unt.edu; y la atemporalidad con la idea de que las categorías mundanas se disuelven en estados profundos de conciencia. Todo esto sugiere que las ECM podrían ser el origen de ciertas imágenes budistas del más allá (como el túnel a la luz, los deidades del bardo), o al menos ofrecen una validación experiencial a esas enseñanzas. Académicos señalan que no es casualidad que el Libro Tibetano de los Muertos comparta tantos detalles con las ECM: es posible que monjes visionarios o en estados cercanos a la muerte (por enfermedad o meditación extrema) hayan narrado lo que vivenciaron, y ello se sistematizó en la literatura religiosa
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digital.library.unt.edu. En definitiva, la óptica budista ve las ECM no como una prueba del cielo en sentido teísta, sino como evidencia de los fenómenos mentales que ocurren al morir –lo cual, desde su perspectiva, confirma la continuidad de la conciencia y la realidad del karma y la reencarnación.
Hinduismo: El ciclo del karma y las ECM
El Hinduismo presenta una visión compleja de la vida tras la muerte, centrada en la reencarnación regida por la ley del karma. Según las creencias hindúes clásicas, al morir, el ātman (alma) del individuo pasa a un plano astral donde enfrenta las consecuencias de sus actos antes de renacer. Existe la figura del dios de la muerte, Yama, quien junto a sus asistentes evalúa el registro kármico del difunto. Las escrituras y tradiciones hablan de que las almas muy virtuosas pueden ir temporalmente a un cielo (Svarga) a disfrutar recompensas, mientras que las muy malvadas van a regiones infernales (Naraka) a purgar sus faltas –pero ninguno de estos destinos es permanente, pues tras cierto tiempo o aprendizaje el alma vuelve a nacer en la Tierra
near-death.com. La liberación final (moksha) es escapar por completo de este ciclo, uniéndose con lo divino (Brahman) y cesando de renacer. Al comparar estas ideas con los fenómenos de ECM, surgen paralelos interesantes:
- Alma separada del cuerpo: En la cosmovisión hindú el momento de la muerte implica que el ātman abandona el cuerpo físico. Muchos textos describen metafóricamente ese tránsito –por ejemplo, la Kaṭha Upanishad narra la historia de Nachiketas, un joven que viaja al reino de Yama y obtiene enseñanzas sobre el destino del alma. Las ECM en contexto hindú confirman este concepto: los pacientes suelen contar que salieron de su cuerpo y a veces lo vieron desde arriba
near-death.com. En la India rural, la gente sin conocimientos médicos también interpretaba relatos así como prueba de que el jīvātman (alma individual) efectivamente puede desprenderse y luego regresar si aún no ha cumplido su tiempo en la Tierra. Desde luego, científicamente hablaríamos de una disociación consciente, pero culturalmente refuerza la creencia en una esencia espiritual separable del cuerpo, tal como enseñan las filosofías del Sāṃkhya o Vedānta. - Encuentros con Yama u otras deidades: Numerosos casos de ECM hindú documentados por investigadores presentan un patrón singular: el sujeto narra que tras “morir” fue conducido ante una figura de autoridad en el más allá, a menudo identificada como Yama Raja, el señor de la muerte
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med.virginia.edu. Por ejemplo, en un estudio de 16 NDE en India, en varios de ellos la persona mencionó que seres oscuros (los yamadūtas, mensajeros de Yama) lo llevaron a un lugar donde un ser majestuoso revisaba listas o registros
med.virginia.edu. En casi todos esos relatos, Yama descubre un error –que trajeron a la persona equivocada o antes de tiempo– y ordena que la devuelvan a su cuerpo, a veces incluso escoltada por los mismos mensajeros de regreso
med.virginia.edu. Esta temática de la “equivocación celestial” es tan recurrente en la India como lo es en Occidente la de “mi misión no había acabado” o “me dieron a elegir regresar”. La diferencia es de forma: un hindú la enmarca en su burocracia divina (Yama y sus asistentes, las cuentas kármicas), mientras un occidental podría hablar de un ángel que le dijo “vuelve, aún no es tu hora”. Pero el fondo es igual: la experiencia se interpreta como evidencia de un orden cósmico que determina el momento de la muerte. En lo religioso, confirma que Yama y su registro kármico son reales; en lo científico, indica un tema universal de ECM (sensación de que alguien o algo decide que regresemos) revestido con personajes familiares para el sujeto
mdpi.com. Cabe destacar que en Hinduismo Yama es temido como juez pero no es malvado –simplemente administra el dharma–. Varias ECM hindúes cuentan que Yama u otra deidad les habló de forma serena y luego les devolvió. También se han dado casos de hindúes que en su ECM vieron a Krishna u otras deidades personales: por ejemplo, un devoto de Krishna puede describir que una figura radiante de piel azul (Krishna) le sonrió y le indicó que debía volver. De nuevo, la cultura religiosa moldea la identidad del Ser de Luz: un hindú dificilmente verá a Jesús, verá a su deidad
near-death.com. No obstante, todos refieren esa presencia amorosa y sabia característica de las ECM, sea Yama, Krishna o una “Luz sin forma” en el caso de algunos hindúes más influenciados por filosofías Advaita (no dualistas). - Cielo e infierno transitorios: El Hinduismo popular, reflejado en puranas como el Garuda Purana, describe los trayectos de las almas tras la muerte pasando por varios lokas (mundos). Algunas ECM en India han llegado a incluir visiones de paisajes celestiales o infernales concordantes con esas creencias. Un famoso caso fue el de un hombre que tras un accidente dijo haber visto el pitriloka (el mundo de los ancestros), donde vio a parientes muertos esperándolo en una aldea hermosa, antes de volver. Otros han descrito brevemente lugares de castigo semejantes a los narakas (infiernos) del hinduismo, con criaturas espantosas, hasta que son rescatados. La literatura antropológica sugiere que muchas sociedades antiguas –incluida la India– obtuvieron sus descripciones del cielo e infierno de experiencias in extremis de sus miembros
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psyche.co. Es plausible que, en épocas remotas, alguien con un coma o muerte aparente describiera un juicio ante Yama, paisajes de gozo o tormento, etc., y tales relatos se incorporaron al acervo religioso como visiones verídicas del más allá. De hecho, se han hallado registros de NDE en crónicas antiguas de China, India y Medio Oriente cuyas semejanzas con las creencias locales son muy fuertes
psyche.co. Esto refuerza la idea de que las ECM han sido canalizadas por la cultura para construir las imágenes del paraíso e infierno (en el caso hindú, no eternos sino parte del recorrido kármico)
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psyche.co. - Revisión kármica de la vida: A diferencia del Cristianismo, en el Hinduismo no hay un “juicio” por una persona divina, sino que el propio karma actúa como balanza. Sin embargo, en relatos de ECM hindú se han documentado experiencias de repasar actos de la vida –aunque parecen menos comunes que en Occidente
youtube.com. Es posible que culturalmente los hindúes esperen que Chitragupta (escriba de Yama) lea sus actos de un libro en vez de ellos “sentir” la revisión dentro de sí, y así lo narran. Un estudio sugiere que en India la panorámica vital es rara y las visiones de túnel también, dado que no forman parte del folclore local
youtube.com. Aun así, la idea de evaluación moral existe: se cree que Yama pesa las acciones para asignar recompensa o castigo temporales
near-death.com. Podemos inferir que si un hindú durante su ECM tuvo una intensa toma de consciencia de sus acciones (aunque no la llame “life review”), lo interpretará como haberse presentado ante el tribunal kármico. En suma, la noción de que “nada de lo hecho queda oculto” –central al karma– se ve reflejada en ECM donde la persona comprende que hasta sus pensamientos tuvieron consecuencias
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mdpi.com. Esto encaja con el principio hinduista de que al morir el alma carga completamente con su registro kármico, el cual determinará su próximo nacimiento. - Tiempo y percepción en el más allá: Textos hindúes señalan que el tiempo en otras esferas difiere radicalmente (por ejemplo, un año humano puede ser un día para los devas, semidioses). Igualmente, historias mitológicas cuentan de mortales que visitaron el reino de los dioses brevemente y al volver habían pasado décadas en la Tierra. Esta elasticidad del tiempo resuena con los testimonios de ECM donde minutos terrenales parecieron una eternidad o viceversa
mdpi.com. Muchos experimentadores dicen que en esa dimensión “el tiempo no existía” o que vivieron multitud de acontecimientos en pocos segundos
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mdpi.com. Para un hindú, esto confirmaría que el alma, al dejar el cuerpo, entra en un plano atemporal similar al de Brahman (el absoluto, más allá del tiempo). Incluso la idea de Moksha, liberación, a menudo se describe como escapar del tiempo y el ciclo; varias ECM han hecho que algunos hindúes sientan haber vislumbrado momentáneamente ese estado de luz intemporal, aunque luego regresaron. Cabe aclarar que las ECM en sí mismas no son interpretadas como moksha –pues la persona volvió al ciclo–, pero podrían verse como una prueba de que existe algo más allá de la vida física donde las categorías ordinarias (tiempo, espacio, identidad) se disuelven, tal como enseñan las filosofías vedánticas.
En conclusión, la tradición hinduista encuentra en las ECM muchos puntos de apoyo empírico para sus creencias: personas que “vuelven de la muerte” corroboran haber visto a Yama o sus mensajeros
med.virginia.edu, escuchado que no era su hora (lo que sugiere un destino kármico), visitado lugares celestiales o tenebrosos que se alinean con las descripciones de svarga y naraka, y comprobado que algún tipo de fuerza moral (karma) rige el destino del alma. Desde una perspectiva científica y antropológica, es probable que los conceptos de la corte de Yama, los cielos e infiernos temporales y la transmigración se vieran reforzados e ilustrados por antiguas ECM: los sabios hindúes podían apuntar a estos testimonios como “pruebas” de la veracidad del karma y la reencarnación. A su vez, los fieles que oyen estas historias se sienten más arraigados en su fe sobre el más allá. Así, las ECM se integran perfectamente en el ciclo hinduista: no contradicen la doctrina, sino que actúan como evidencia experiencial de que el alma existe separada del cuerpo, de que hay planos sutiles administrados por inteligencias divinas, y de que finalmente se regresa a la vida física hasta lograr la liberación.
Las ECM como origen de creencias sobre la otra vida: perspectiva histórica y científica
El patrón común de las ECM en diversas culturas –con sus túneles, luces, seres y revisiones– sugiere que estamos ante una experiencia humana universal. Antropólogos, psicólogos de la religión e historiadores han planteado que muchas creencias acerca de la vida después de la muerte pudieron originarse precisamente a partir de relatos de personas que literalmente “volvieron de la muerte” en la antigüedad
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psyche.co. En épocas donde la línea entre la vida y la muerte era borrosa sin herramientas médicas precisas, no era raro que alguien dado por muerto espontáneamente recobrara la conciencia –y sus vívidas memorias de “otro mundo” eran tomadas muy en serio. Estos “viajeros al más allá” se convirtieron en fuentes de conocimiento espiritual.
Hay registros notables a lo largo de la historia:
- En la antigua Grecia, el filósofo Platón (siglo IV a.C.) narra en La República el Mito de Er, donde un guerrero llamado Er muere en batalla y revive días después, describiendo con detalle cómo su alma viajó a un lugar donde las almas eran juzgadas y enviadas a cielos o reencarnaciones, y cómo vio almas regresando para nacer de nuevo. Este es básicamente un relato de ECM antiguo, con un túnel cósmico y un tribunal, que influyó en las ideas griegas de inmortalidad del alma
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blog.oup.com. Platón probablemente usó este “viaje” para ilustrar principios morales, pero es revelador que escogiera la experiencia cercana a la muerte como marco literario, señal de que tales historias circulaban en su época. - En tradiciones mesopotámicas, egipcias, chinas, indias, abundan mitos de viajes al Más Allá con elementos similares a ECM: atravesar ríos o túneles oscuros, presentarse ante jueces divinos, ver a parientes fallecidos, etc. Un investigador recopiló ejemplos desde la antigua Sumeria hasta tribus cazadoras-recolectoras, hallando “similitudes asombrosas con los mitos de viajes post-mortem en diferentes religiones”: siempre “un alma deja el cuerpo, viaja por un lugar oscuro hacia un reino luminoso, se encuentra con familiares fallecidos, es evaluada por sus actos, se topa con un ser radiante”, etc.
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psyche.co. Lo notable es que culturas muy separadas comparten esta narrativa básica, lo que apunta a un origen experiencial común: la ECM, más que un préstamo cultural, sería un fenómeno humano espontáneo que luego cada cultura interpreta a su modo. - Muchas sociedades tradicionales reconocieron explícitamente que sus conocimientos sobre el más allá provenían de personas que “murieron y regresaron”. Por ejemplo, en 1634, misioneros franceses en Quebec registraron que los indígenas Innu les dijeron que “su conocimiento sobre la otra vida viene de dos miembros de su pueblo que viajaron al mundo de los espíritus y volvieron”
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psyche.co. Estos Innu, armados con el testimonio de sus propias ECM culturales, desafiaban la predicación cristiana del cielo/infierno dual, alegando que según la evidencia de sus gente “todos iban al mismo lugar único tras la muerte”
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psyche.co. Es un caso fascinante donde la experiencia cercana a la muerte otorgó a un pueblo autóctono una base para resistir una teología foránea, mostrando la autoridad que tales vivencias tenían como fuente de creencia. - En tiempos más recientes pero aún premodernos, varias nuevas religiones o movimientos espirituales se fundaron directamente a partir de ECM de sus líderes. Un ejemplo destacado es la Ghost Dance (Danza de los Espíritus) de finales del siglo XIX en Norteamérica: el chamán paiute Wovoka (Jack Wilson) contó haber tenido una ECM durante un eclipse solar en 1889, en la que visitó el cielo, vio a Dios y recibió instrucciones para su pueblo. Este evento originó un movimiento mesiánico pan-indígena que predicaba la próxima resurrección de los muertos y la restauración de las tierras nativas
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psyche.co. Del mismo modo, en Sudamérica, el pueblo Akawaio (en la región de Guayana/Venezuela) formó la religión llamada Hallelujah basada en las ECM y visiones de su fundador, incorporando rituales para inducir estados visionarios similares
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psyche.co. Estos movimientos muestran explícitamente cómo una ECM puede servir de chispa para ideas religiosas nuevas (o revitalizadas) sobre el más allá. Incluso establecen prácticas –danzas extáticas, consumo de plantas psicoactivas– para que otros miembros “experimenten por sí mismos” vislumbres de ese otro mundo, democratizando el acceso a lo trascendente sin tener que morir literalmente
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psyche.co. - Dentro de religiones mayoritarias también hay ejemplos: en el Budismo de la Tierra Pura (China, Japón), se veneran numerosos casos de gente que en ECM o en lecho de muerte vio la Terra Pura del Buda Amitābha y regresó para contarlo
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psyche.co. Estas experiencias han sido recogidas en textos hagiográficos y usadas para reforzar la fe de los devotos (si recitas el nombre de Amitābha, irás a ese reino que muchos han atisbado ya). En el Mormonismo del siglo XIX (EE.UU.), pioneros de esa fe también registraron visiones de la otra vida durante estados cercanos a la muerte, influenciando su teología (por ejemplo, la noción de “espíritus en prisión” puede rastrearse a tales relatos). Es decir, incluso en marcos religiosos formales, las ECM de algunos miembros han moldeado doctrinas o al menos las han matizado con detalles.
Desde la mirada científica actual, estas conexiones sugieren fuertemente que las experiencias cercanas a la muerte constituyen la base vivencial de muchas imágenes religiosas. Cuando suficientes individuos en una comunidad han tenido ECM y comparten elementos comunes (luz, túnel, seres, juicio), esas narrativas acaban integrándose en la tradición oral o escrita como descripciones de lo que realmente pasa tras morir
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psyche.co. Con el paso de generaciones, los símbolos originales quizás se embellencen o dogmaticen, pero su origen rastreable son las experiencias humanas en estados límite. Un académico, Gregory Shushan, que comparó decenas de culturas, concluye: “es posible que este tipo de experiencia extraordinaria universal al casi morir sea una fuente fundamental de las creencias sobre el más allá”
psyche.co. En más de 70 casos históricos nativos que él estudió, los propios protagonistas decían que gracias a su ECM ahora sabían que la conciencia sobrevive a la muerte
psyche.co. Es decir, la creencia en un alma inmortal separada del cuerpo –que es pilar de casi todas las religiones– se ve enormemente reforzada por las ECM. Incluso en la actualidad, personas sin formación espiritual previa que tienen ECM suelen volverse profundamente creyentes en “algo más” tras la muerte
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psyche.co. Un caso famoso fue el del filósofo A.J. Ayer, ateo confeso, quien tras una ECM dijo: “Vi a un Ser Divino. Me temo que tendré que revisar todos mis libros y opiniones”
psyche.co. Esto muestra el impacto transformador de la ECM en las creencias personales, análogo a lo que debió ocurrir en pequeña escala en la prehistoria y antigüedad, catalizando la noción de lo trascendente.
Ahora bien, ¿podría todo esto explicarse solo por procesos neurobiológicos? La postura de muchos neurocientíficos y psicólogos es que sí: un cerebro bajo trauma extremo produce percepciones que la mente interpreta según el bagaje cultural, y dado que todos los cerebros humanos tienen gran similitud, producen patrones de experiencia parecidos (túnel, luz, etc.)
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scientificamerican.com. Luego, al intentar relatarlo, la persona recurre a imágenes familiares (religiosas o no) para describir lo indescriptible
mdpi.com. Por eso un mismo fenómeno neuronal pudo dar lugar a narrativas de cielo en un contexto, de purgatorio en otro o de bardo en otro. La neuroteología investiga cómo ciertas experiencias místicas (ya sea en ECM, meditaciones profundas o uso de enteógenos) activan áreas cerebrales específicas –por ejemplo, el lóbulo temporal y el sistema límbico pueden inducir sensaciones de presencia divina o unidad cósmica
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pmc.ncbi.nlm.nih.gov. Es posible que los fundadores de religiones o santos tuvieran en algunos casos episodios cercanos a la muerte (por enfermedad, ayuno extremo, etc.) que les hicieron vivenciar sus propias doctrinas germinales. Por ejemplo, se ha especulado sobre si San Pablo, que describe visiones del “tercer cielo” (2 Corintios 12) tras un aparente episodio de inconsciencia, pudo haber sufrido algo similar a una ECM; o que místicos medievales que relataban la “Luz divina” (Hildegarda de Bingen, Santa Teresa) experimentaban estados neurológicos inusuales. Sin embargo, más allá de casos individuales, la evidencia histórica directa apunta a que los relatos de ECM de gente común han inspirado a la comunidad.
Un factor crucial es la interpretación cultural: como vimos, la Luz o el Ser encontrados en la ECM suelen ser “camaleónicos” según la fe del sujeto
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near-death.com. Esto indica que el contenido específico de la experiencia post-mortem no proviene de fuera, sino de la mente de la persona filtrando la experiencia a través de su simbolismo aprendido. Kenneth Ring propuso que el “Ser de Luz” es una especie de arquetipo universal de compasión que el cerebro moldea en la forma más comprensible (Cristo para cristianos, Yama para hindúes, un ancestro para animistas)
near-death.com. Desde esta óptica, las ECM respaldan la idea de Carl Jung de un inconsciente colectivo con símbolos compartidos (túnel = tránsito; luz = lo divino; figura de autoridad = juicio). No es de extrañar que al institucionalizarse en religión, esos símbolos se tornen dogmas: “sí, hay un túnel al más allá”, “sí, Dios es luz”, “sí, nuestras vidas serán revisadas”, etc., porque concuerdan con la experiencia de muchos, aunque esa experiencia tenga origen interno.
Del lado opuesto, hay quienes argumentan que la sorprendente similitud de tantas ECM trans-culturales sugiere que reflejan una realidad objetiva del alma –es decir, que todos ven la luz porque realmente hay una Luz espiritual, etc. Investigadores como Pim van Lommel han planteado que la conciencia podría existir independientemente del cerebro (basándose en casos de ECM con percepción verificada de cosas durante la inconsciencia)
near-death.com. Sin embargo, la comunidad científica en general ve estas afirmaciones con escepticismo y apunta más bien a explicaciones naturales: “no hay nada paranormal en las ECM; son experiencias humanas clásicas interpretadas de forma sobrenatural”. Por ejemplo, la psicóloga Susan Blackmore sostuvo que el túnel y la luz son ilusiones cerebrales, la OBE es un truco de la mente y la vida en retrospectiva es un efecto de memoria, sin necesidad de invocar un alma separada
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En cualquier caso, lo que sí está bien documentado es que las ECM han influido profundamente en la religiosidad. Podemos considerar las ECM como el “dato bruto” que las religiones luego procesan en diferentes lenguajes. Un estudio transcultural resume: “las descripciones de ECM pueden ser influenciadas por la cultura o religión del individuo… pero las interpretaciones dependen de imágenes y conceptos disponibles, independientemente de la cultura o religión”
mdpi.com. Esto sugiere que la experiencia en sí (sentir la paz, la luz, etc.) es común, pero cómo la recuerdan y cuentan está determinado por la fe. Por tanto, al preguntar ¿hasta qué punto las ECM han sido el origen empírico de las ideas religiosas del cielo o la iluminación?, la evidencia comparativa indica que en gran medida lo han sido: los componentes de la mayoría de visiones del más allá (cielo, infierno, juicio, reencarnación, liberación) coinciden con elementos recurrentes de ECM
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digital.library.unt.edu, y numerosos casos históricos muestran que dichas experiencias dieron forma directa a creencias y movimientos espirituales
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Conclusión
Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) proporcionan un fascinante puente entre la neurociencia y la espiritualidad. Por un lado, la investigación científica las explica como resultado de un proceso neurobiológico en un cerebro en crisis: falta de oxígeno, descargas neuronales, neurotransmisores y redes de supervivencia generando sensaciones de túnel, luces y recuerdos
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scientificamerican.com. Por otro lado, el contenido de esas experiencias se ha interpretado, desde tiempos antiguos, como vislumbres de realidades trascendentes –validando relatos de cielo, infierno, reencarnación o nirvana. Al comparar tres grandes tradiciones religiosas, vemos que el Cristianismo, el Budismo y el Hinduismo comparten sorprendentemente con las ECM elementos clave: una Luz radiante benevolente, una profunda paz más allá del cuerpo, encuentros con seres o figuras sagradas, una evaluación de la vida en términos morales, y la sensación de un tiempo diferente o inexistente. Cada religión vistió esos elementos con sus propios símbolos –Dios o ángeles, budas o bodhisattvas, Yama o Krishna– pero el esqueleto de la experiencia es común
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La evidencia académica recopilada de la antropología y la historia de las religiones sugiere que muchas doctrinas sobre la vida después de la muerte se originaron en experiencias cercanas a la muerte interpretadas literalmente
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psyche.co. Las ECM ofrecieron un “dato bruto empírico”: gente que aparentó morir y regresó con historias coherentes de un más allá. Esos datos, en manos de líderes religiosos o dentro de comunidades devotas, se convirtieron en enseñanzas y descripciones de lo divino. A lo largo de milenios, esta convergencia ha dotado de potencia a las creencias: no son meras especulaciones, sino que “alguien estuvo allí y lo vio”. Por supuesto, desde una postura escéptica, estar allí no fue más que una ilusión cerebral; pero eso no cambia el enorme impacto que la vivencia tiene en la psique del individuo y su cultura.
En resumen, las correspondencias entre visiones religiosas tradicionales (cielo e infierno cristiano, bardo y nirvana budista, reencarnación y moksha hindú) y los elementos reportados en ECM (luz, túnel, paz, seres, revisión vital, atemporalidad) son demasiado numerosas para ser coincidencia. La explicación más parsimoniosa es que la mente humana, al aproximarse a la muerte, tiende a producir ciertas experiencias arquetípicas, y que al intentar darles sentido, las sociedades las interpretaron como pruebas de realidades espirituales –construyendo así símbolos y doctrinas sobre el alma y el más allá. Así, las ECM podrían verse como la semilla experiencial de la que germinaron las visiones del cielo, del ciclo kármico o de la iluminación trascendente en diversas religiones
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La ciencia moderna, con estudios neurológicos como registros de actividad gamma en cerebros moribundos que sugieren una “última recapitulación”
news.louisville.edu, refuerza la idea de un mecanismo natural detrás de esas luminosas visiones. Sin embargo, para quienes las viven, las ECM suelen sentirse “más reales que la realidad” y a menudo confirman lo que su cultura religiosa enseñaba. En ese sentido, la frontera entre lo neurológico y lo numinoso se difumina: un mismo fenómeno humano es estudiado por la ciencia y venerado por la religión, cada cual con su lenguaje.
En conclusión, examinando las fuentes académicas de neurociencia, psicología, antropología e historia comparada, encontramos un fuerte apoyo a que las ECM pueden explicar -al menos en parte– el origen y sorprendente similitud de muchas creencias sobre la vida después de la muerte. Lejos de disminuir lo espiritual, este enfoque nos muestra una profunda unidad en la experiencia humana: al borde de la muerte, todos vemos a través de una misma puerta, aunque cada cultura pinte el marco a su manera. Las luces brillantes y seres amorosos que reciben a moribundos alrededor del mundo bien podrían ser la base real, neurobiológica y a la vez simbólica, de lo que llamamos Cielo, Paraíso, Bardo o Moksha. Los elementos comunes de las ECM –esa paz, esa luz, ese balance de la vida– han sido interpretados por milenios como el encuentro con lo divino; y aunque la ciencia los explique como procesos del cerebro, no cabe duda de que han inspirado el anhelo humano de trascendencia y la construcción de nuestras más perdurables visiones de la otra vida psyche.co
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